jueves, 1 de marzo de 2012

Esas ruinas me dicen algo


Todavía no encuentro una razón, pero me motivan a pensar. Son solo unas columnas apiladas creadas por los griegos allá por los 400 a.c. Para ellos significaba tanto, es el templo del Partenón. Y unos cuantos años después siguen generando una enormidad de pensamientos salientes de mi humilde cabeza. Es que con el solo hecho de observar esa arquitectura perfeccionista y esa desfachatez constructiva, mis ideas se reacomodan y comienzan a crear.

Tierra de grandes, Sócrates, en principal. Mi motivación inicial en este mundo racional en el cual quiero entrar y salir para siempre de la piel del conejo como describía la pequeña niña en "El Mundo de Sofía" de Jostein Gaarder. Es el universo que permite relacionarnos con las más internas confecciones de nuestro ser, y ¿por qué tanta gente no lo quiere ver?
No quieren salir de su encierro material y "profesional" en el cual se mueven, su preocupación postmoderna me genera repulsión, no saben lo que se pierden.